Calle del Arco

Cultura y turismo

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Web municipal de Palenciana

¿Qué te gusta más de Palenciana?

…le preguntamos a Pepito del Almacén. Sus negros ojos centellearon iluminados por una chispa vivaz y escrutadora comprendimos que estaba recordando todo su pueblo para seleccionar lo que más le agradaba; lo vimos indeciso, dubitativo y con una punta de preocupación. ¿De Palenciana … ?, de Palenciana me gusta todo, sentenció rotundamente. El Quico, el talaor de toda la vida, se reía socarronamente. En el reflejo de las mil irisaciones de sus ojos verdes adiviné un océano de olivos esperando su hacha aliviadora.

Ya son las dos dijo José Guiesca señalando con su muleta la raya negra de la sombra, las dos que son las doce, la hora del almuerzo de los jornaleros. Y un revuelo de muletos salvajes, de caballos alazanes y de mulas tordas alegró la cara del pensionista, y mientras caminaban despacio y ociosos nuestros amigos, sonaron acompasadas y evocadoras las dos campanadas del reloj de la plaza para confirmar la sabiduría popular del antiguo yegüero.

Arquitectura

Vacío

Arquitectura Civil

Casas del Siglo  XIX en la Plaza del Carmen

Por las calles de Palenciana pueden verse casas antiguas de la tradicional arquitectura de la tierra, que corresponden sobre todo al siglo XIX.

Plaza del Carmen

Plaza del Carmen

Destacan dos casas de esa centuria en la céntrica plaza de Nuestra Señora del Carmen, que forman conjunto urbanístico con la fachada de la parroquia. Esas casas más importantes corresponden a los números 6 y 12, y tienen tres cuerpos con balcones, ennoblecidos a base de pilastras de orden gigante en los extremos de sus fachadas.

Arquitectura Religiosa

Parroquia de San Miguel

Dominando el caserío de Palenciana se halla la parroquia de San Miguel, principal monumento de la villa, que ocupa uno de los frentes de la céntrica plaza de Nuestra Señora del Carmen. Ya en el siglo XVII se formó una capilla, que en 1714 alcanzó el rango de parroquia. Pero, a pesar de que ese primer templo se agrandó en tal fecha, fue necesario por el aumento de la población construir una nueva iglesia en 1774, sufragándola el señor de la villa y V marqués de Benamejí, Juan Bautista Bernuy Fernández de Henestrosa, como confirma una inscripción mural descubierta recientemente bajo la cal. En dos años se sacó de cimientos y se erigió este edificio, magníficamente proporcionado y de bella fábrica, rasgos que le otorgan empaque y hermosura. A escala menor reproduce la parroquia de la vecina Benamejí. Así pues, tiene planta de cruz latina con pilastras de orden gigante articulando sus alzados, haciéndose cajeados los fustes de dichos apoyos en los ángulos del crucero, donde también cuelgan unos aparatosos placados geométricos de perfiles muy recortados, todo ello característico del barroco dieciochesco, al igual que los serpenteantes moldurajes que rodean las grandes ventanas de los brazos. Bóvedas de medio cañón con lunetos sirven de cubiertas, salvo en el tramo central del crucero, que lleva una cúpula gallonada con fajas radiales, dando lugar a un bello efecto estrellado, que confluye en gran rosetón central con yeserías de estirpe rococó. Esta cúpula es la estructura más interesante del templo y su relación es clara con la de la referida parroquia de Benamejí, dependiendo como ésta de la arquitectura antequerana del siglo XVIII, lo cual resulta lógico teniendo en cuenta la proximidad de esta población malagueña.

Parroquia de San Miguel

Parroquia de San Miguel

Dentro de la iglesia también destaca el camarín de la Virgen de Araceli, que asoma al brazo del crucero del evangelio. Contemporáneo de la obra de la parroquia o poco posterior, se trata de un recinto de paramentos curvos, alzado en decorativas pilastras que sostienen cornisa, de ritmos muy movidos, enriquecida con ángeles y guirnaldas de flores. Se cubre con una cupulita gallonada, también de rica ornamentación. Nuevamente se relaciona con camarines de Benamejí y de Antequera. En el brazo contrario se localiza el camarín neoclásico de la Virgen del Carmen, patrona de la villa.

Las naves laterales responden a ampliaciones tardías, labrándose primero la del lado del evangelio, que data de 1878, fecha que ostenta la cúpula de la capilla de San Antonio. De 1954 es la otra nave con la capilla del Corazón de Jesús, formada en el lugar de la antigua sacristía y de un patio.

El exterior de la parroquia es sencillo, pero de gran belleza, destacando sobre todo la caja exterior de la cúpula con sus pilastras de ladrillo, compartimentadas en registros o cajeamientos superpuestos. La fachada con frontón de remate, portada-balcón y torre lateral de ladrillo constituye un hermoso fondo al conjunto de la plaza del Carmen.

Ermita de San Lucas

La Ermita de San Lucas fue construida a finales de los ochenta mediante suscripción popular promovida por José Espadas. Llaman la atención los porches de arcos que la circundan, inspirados sin duda en los que preceden a bastantes ermitas del norte de la provincia de Córdoba.

Ermita de San Lucas

Ermita de San Lucas

Arte

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Retablos

El retablo mayor de la parroquia es, sin duda, anterior a la fecha de conclusión del templo; debió hacerse a principios del siglo XVIII y, finalizando esta centuria, se trajo a Palenciana y se modificó para adaptarlo a la cabecera de la iglesia. Consta de un cuerpo, cuyas tres calles están separadas por columnas salomónicas, y ático con estípites. En el manifestador, que es de gusto clásico y añadido al retablo, hay una bella imagen de San Miguel, titular del templo. El resto de su imaginería está compuesto por la Trinidad, que corona el conjunto, es moderna y de serie, y las efigies de la Virgen del Rosario y San Pedro, en las hornacinas de las calles laterales.

Retablo Mayor Nuestra Señora del Carmen

Retablo Mayor Nuestra Señora del Carmen

En las últimas décadas del Setecientos, tras concluirse las obras de la iglesia, se erigieron cuatro retablos: dos presidiendo las naves laterales y otros dos contiguos a los primeros, pero en los muros que flanquean el templo. Uno de ellos, el que antecede al camarín de la Virgen del Carmen, fue sustituido en los años cuarenta de nuestro siglo. Los tres que se conservan son de gustoneoclásico y, con el mayor, los más interesantes de la iglesia. De ellos, destaca por su elegancia el de la Virgen de Araceli, que es el más antiguo; los otros, presididos por San José y el Nazareno, son casi gemelos e incluyen en sus áticos respectivos sendas imágenes de San Cristóbal y San Juan Bautista.

Retablo Mayor Nuestra Señora del Carmen

Retablo Mayor Nuestra Señora del Carmen

Adosados a los muros laterales del templo hay otro grupo de pequeños altares, también neoclásicos pero realizados ya a lo largo del siglo XIX, a los que se les han realizado sucesivos repintes; es el caso de los dedicados a la Soledad, San Antonio, la Dolorosa y las Ánimas del Purgatorio.

La retablística de nuestro siglo está representada por los altares de la Inmaculada, el Sagrado Corazón y la Virgen del Carmen. El primero es neogótico y se hizo hacia 1930; los otros, de abolengo clásico, se levantaron hacia 1945.

Imágenes

En cuanto a las imágenes, las dos piezas señeras de Palenciana son las efigies de San Miguel y San José, ambas de la segunda mitad del Setecientos y relacionables con el círculo antequerano. Le sigue en interés la imagen del Nazareno, donada a principios del siglo XIX, que presenta la particularidad de estar anatomizada y articulada para acomodarla a rememorar diferentes momentos de la Pasión. De carácter más popular es la talla de Cristo yacente, también articulada para utilizarla en el Descendimiento. Los candeleros de la Soledad y la Virgen de los Dolores debieron hacerse hacia 1830 y acusan la serenidad que introdujo el academicismo en la imaginería pasionista. Igualmente de la primera mitad del siglo pasado son otras imágenes marianas, asimismo de vestir, como la Virgen de Araceli y Nuestra Señora del Carmen.

Imágen de San Miguel

Imágen de San Miguel

En la casa donde estuvo el convento de las Filipensas hemos visto una efigie de San Antonio de Padua, perteneciente a la parroquia, que, como la mayoría de las imágenes de Palenciana, es de la pasada centuria; en su peana consta que la donó doña Isabel Doblas en 1834. La imaginería de nuestro siglo carece de interés; sólo merece reseñarse la efigie de la Inmaculada, que es obra de hacia 1930.

Pintura

Cabe destacar el Crucificado de influencia flamenca, tradicionalmente atribuido al pintor italiano Corregio o a su escuela, preside hoy la capilla bautismal de la iglesia de San Miguel un monumental lienzo enmarcado en singular moldura que muestra a Cristo crucificado, representado con los brazos en vertical, en vez de seguir la horizontalidad del tramo superior del patíbulo, como comúnmente se imaginó.

Sigue con ello un modelo iconográfico de influencia flamenca nacido de las diferentes versiones realizadas, entre otros, por artistas como Rubens, que gozó de alguna aceptación en la pintura andaluza, especialmente en Granada durante más del siglo y medio en que bebió del magisterio de Alonso Cano. Podría tratarse de una obra debida a su escuela, realizada a partir del segundo cuarto del siglo XVII.

Recientemente, al efectuar labores de encalado en el templo, se descubrieron vestigios de pinturas murales en las pechinas de la cúpula del crucero, que posiblemente daten de la época en que se construyó el edificio.

Completa el repertorio pictórico de la parroquia un segundo lienzo situado en el retablo de las Ánimas, a los pies del templo, que representa a la Virgen del Carmen con las Ánimas del Purgatorio y fue realizado por Rafael Díaz Peno en 1943.

Este Crucificado que preside hoy la capilla bautismal revela influencia flamenca en la forma de representar sus brazos en posición vertical, en lugar de horizontal, más común en la iconografía pasionista.

Crucificado

Crucificado

¿Qué visitar?

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Iglesia parroquial de San Miguel

Iglesia Parroquial de San Miguel. Templo del 1.774, con planta de cruz latina y sobre el crucero lleva una cúpula gallonada. Destaca el retablo del altar mayor dedicado a San Miguel. La iglesia guarda una gran semjanza interior con iglesias y conventos antequeranos. Se encuentra en la Ruta del Barroco Cordobés.

Parroquia de San Miguel

Parroquia de San Miguel

El cerro de los toros

La investigación arqueológica en el término municipal de Palenciana es exigua. Sólo las noticias proporcionadas por Bernier permiten conocer la existencia, en el Cerro de los Toros, de cerámicas bruñidas encuadrables en una difusa Edad del Bronce. Una prospección superficial realizada hace algunos años por un equipo de la Universidad de Córdoba permitió comprobar que, junto a algunos materiales que podrían encuadrarse en un Bronce Pleno, la mayor parte de las cerámicas que aparecen en superficie corresponden al Bronce Final Precolonial. La no presencia de cerámica a torno indica el posible abandono de este hábitat durante el Orientalizante, quizá a causa de un proceso de concentración humana en el cercano poblado de El Hacho, de Benamejí.

Vista general

Vista general

Deberemos esperar a época romana para encontrar nuevos vestigios de ocupación en las tierras de Palenciana. Junto a algunas sigillatas recogidas en las proximidades del Cerro de los Toros y al sur de la carretera que une El Tejar con Palenciana, debemos destacar el yacimiento del Cerro del Pozuelo, donde se han hallado fragmentos de urnas y de lápidas pertenecientes a una necrópolis, así como una gran cantidad de tegulae, ladrillos y terra sigillata que delatan la existencia de una villa romana.

Rutas turísticas

…desde las Moradillas

A Palenciana se debe venir siempre; pero, si es posible, mejor hacerlo en primavera. La carretera que queda atrás tras pasar El Tejar, retorciéndose sobre sí misma, empinándose y caracoleando entre olivares, se detiene bruscamente en esta curva llamada de la Bodega Nieto, donde nace esa vena esplendorosa de vitalidad y naturaleza que es el arroyo de las Cañas. La carretera continúa encabritándose entre almendros y viñedos, festoneada de cardos, margaritas y amapolas; y desde el altozano de Las Moradiflas impresionará el municipio de Palenciana.

Río Genil

Río Genil

Engastado sobre una leve colina, encaramado de blancura y sosiego, como un panal de jazmines, un abrazo de casas blancas trepan amorosamente arrullando la torre ocre que preside el pueblo. Las casas se perciben acogedoras, proporcionadas y armoniosas; peinadas todas ellas con cubierta de teja árabe sobre la que blanquea la indecisa pincelada impresionista de las inquietas siluetas de sus chimeneas enjalbegadas. En su entorno se destacan los verdes de las sembradurías y dispersos marrones húmedos de los barbechos recién arados; más allá, el ondulado valle plomizo de los olivos centenarios y los penachos de pinos que coronan los cerros. Al fondo, el océano calmo de los olivares U Campo de Lucena y el fragoso cerco de sierras y cabezos que rodean al término; y, sobre todo, el azul limpio y puro de un cielo inmaculado y transparente.

Cal y Sosiego

Entramos al pueblo por el empalme de la carretera, subiendo por la calle del Arroyo para iniciar el recorrido por la plaza. La plaza de Nuestra Señora del Carmen, en otro tiempo llamada de la Constitución, es el centro vital y entrañable de todo el pueblo; es el salón público de las ceremonias de todos los vecinos. Su fachada de levante está ocupada por la parroquia de San Miguel, que preside este sencillo y armonioso conjunto de arquitectura local. La iglesia, de estilo barroco tardío, fue construida en el 1774, a expensas de Juan Bautista Bernuy Fernández de Henestrosa, V marqués de Benamejí. En la acera septentrional de la plaza lucen las más hermosas casas del pueblo, de magníficas fachadas con artísticas rejas y balcones de hierro forjado. Frente a la parroquia se destaca el Arco, que nos recuerda los arcos castellanoleoneses. Dejando la plaza a través del Arco llegamos a la calle de Francisco Béjar nombre de un maestro o de Antequera, y siguiendo la derecha desembocamos en la de San Isidro, más conocida por Arrecife. Continuando la misma dirección nos encontraremos en la Esquina Rute, encrucijada de cinco calles, desde donde contemplaremos en toda su hermosura las Eras Altas, la calle más ancha y recta del pueblo.

Ayuntamiento de Palenciana

Ayuntamiento de Palenciana

Nuestro paseo se dirige ahora por la calle del Río, paso obligado cuando en otros tiempos se iba a pie a Benamejí, cruzando el Genil en barca de maroma; desde la cuesta admiramos el río que serpentea bravío encajonado entre tajos y cárcavas. Desde allí, a Las Peñolillas, bastión pétreo de la ermita de San Lucas, un excepcional mirador que abarca la mayor parte del término: Los Turbales, Miraflores, la Cantera de los Moros, Juan Gómez, Los Llanos, El Cañaveralejo, Las Povedanas, Las Moradillas. Fuera del término, hacia levante, se aprecia la silueta increíblemente estilizada de la torre de Benamejí, la Sierra de Rute y la Horconera; al norte, los extensos olivares del Campo de Lucena; al oeste, las sierras sevillanas de Estepa, y al sur, la Camorra, ya en tierras malagueñas.

Paseamos por la ronda para enlazar con la calle Cambrón, popularmente llamada Pendencia. Antes de iniciar la subida podemos ver en la linde del camino del Pajariego hermosos ejemplares de espinos cambrones, verdes y saludables arbustos que tal vez le dieran nombre a la acogedora y empinada calle que de nuevo nos lleva a la Esquina Rute. Por la derecha bajamos la calle Gracia, y antes de mediarla subimos las escaleras de piedra que nos conducen al Ayuntamiento. Este conjunto de plazas, patios y edificios ocupa la antigua casa solariega de los Carreiras, señores hacendados que fueron dueños de un extenso latifundio. La casa fue íntegra y fielmente restaurada, dedicándose sus partes edificadas a oficinas, ambulatorio, salón de actos, biblioteca y hogar del pensionista, mientras que sus patios se convirtieron en plazas, callejas y teatro al aire libre. Desde la balconada del patio del Molino podemos recrearnos contemplando los entrañables parajes tan significativos para el agricultor palencianero: La Chora, La Albina, Los Llanos, Los Villares, el Cerro del Pozuelo… y al fondo, el hermoso ramillete de pinos que corona Los Coloradillos, por donde se incendian de esplendoroso crepúsculo los días más efímeros de Palenciana.

Sin lugar a dudas, nos mostraremos remisos a abandonar este admirable rincón que configura el Ayuntamiento, sencillo y bello conjunto repleto de humanidad, blancura y armonía. Pero tenemos que proseguir, y lo hacemos bajando la Arrecife, calle que soñó siempre con ser carretera, y en su final nos detendremos en esa rotonda llamada del Berrinche, portillo de trabajadores donde todavía resuena el eco de las voces cantarinas de las aceituneras y segadoras de otros tiempos. Más allá, en la calle Alameda, las escuelas, la preciosa viviendachalé llamada Son José y el molino de los Aragones. Caminamos ahora por las Eras Bajas antiguo paseo de la Paz hacia Levante, y gozamos del pequeño y agradable parque tan disfrutado por niños y mayores; detrás de él, el campo deportivo La Salinilla, a la izquierda se levanta otro edificio escolar donde estuvo el molino del Marqués; y enfrente, la imprescindible almazara y el entrañable camino Antequera, cordón umbilical que nos une gozosamente con tierras malagueñas.

Continuamos nuestro paseo y nos detenemos en la encrucijada de la calle Molina; desde aquí podemos contemplar la Huerta del Recreo y El Retiro, apacibles lugares con reminiscencias de merenderos de principio de siglo. Al Retiro se le ha dotado de piscina y bar-restaurante. No subimos la calle Molina; nos adentramos por la flamante urbanización Andalusí, la única que quebranta la disposición radial de las calles del pueblo. Continuamos por la herriza Navarro para sorprender por la espalda a la calle Carretería, agradable y soleada, que nos recuerda antiguos oficios. Más abajo, la recoleta placita de la calle del Arroyo: árboles, sol, sombra, silencio y el murmullo del agua en el surtidor. Siéntate y descansa en la armonía evocadora de esta sencilla paz; frente a ti, el camino que va al Arroyo, por donde todavía trasiegan los recuerdos de los aguadores y las ilusiones de las lavanderas.

Calle del Sol

Calle del Sol

Nuestro agradable caminar lo continuamos por la ronda y entramos en la calle Nueva, en su revuelta, el silencio se hace blancura de cal y recogimiento; parece que la profundidad de su encanto lo impregna todo de sencillez y grandeza al mismo tiempo. A cada momento, la luz, la sombra, el alero del tejado y las golondrinas quieren hacerte un nuevo requiebro, un afectuoso requerimiento de atractivo y misterio. Otra vez subimos la calle del Arroyo y cuando llaneamos tomamos, por la izquierda, lacalle del Sol, mitad pendiente y llana la otra media, donde se levanta un bonito escalón para salvar el desnivel de la calzada. Y de nuevo a la calle de Antequeral al poco de subir nos encontramos en los Cuatro Cantillos, juego de esquinas y entrañable encrucijada de todo un pueblo, desde donde se goza la plaza, la calle Remedios Cruz y, al fondo, los sembrados, los olivos, los pinos y el esplendoroso crepúsculo de cada tarde. En los Cuatro Cantillos sobresale el Graillón de la Tienda Nueva o de doña Remedios para los más viejos, asiento y solaz de cualquier vecino que quiera gozar de las vivencias gratificantes del pueblo, lugar de reunión y concurrencia, genuina herencia del ágora griega, del foro romano y del ritwa musulmán.

Costumbres

Vacío

Colecta de Bodas

Una costumbre muy arraigada en Palenciana es la de entregar un donativo a los mozos que marchan a hacer el servicio militar. La noche de despedida, los vecinos visitan a la familia del quinto, a la que entregan el donativo en metálico y ésta corresponde invitando a unas copas.

Boda

Boda

En las bodas se entrega dinero como regalo a la entrada al convite y a ojos vista, y se recoge con el nombre de falda. Suele sumar más de un millón de pesetas, ya que contribuyen la mayoría de los vecinos, que asisten a la boda. En Palenciana no hay listas de invitados, ya que es tradicional que acuda a las bodas toda la población, si bien se reserva la cena para los familiares y amigos más íntimos del nuevo matrimonio.

Artesanía

Existen zapateros que realizan artesanalmente botas camperos a medida, que son de dos Artesaníatipos: altos y de media caña. Antiguamente se trabajaba el esparto, con el que se hacían utensilios para las faenas agrícolas y usos domésticos, como sogas, espuertas, aparejos y otros. También en otro tiempo se trabajó la vareta de olivo, con la que se trenzaban bellas canastas. Aún hoy, se realizan, por afición, trabajos de pleita y esparto.

Artesanía

Artesanía

Agricultura

En Palenciana aún se conservan actividades que forman parte de la cultura rural tradicional, como la obtención de carbón vegetal. El carbonero ultima la formación de la pila de troncos, que después recubrirá de tierra, formando así un horno del que se obtendrá carbón por la combustión lenta e incompleta de la leña.

Horno de carbón

Horno de carbón

Alojamientos rurales

Casa «La Barca»

En una finca conocida desde tiempos inmemoriales por ser paso obligado de personas y mercancías al disponer de una gran barca que permitía cruzar el río Genil, lo que le ha dado el nombre actual, la Casa la Barca, un alojamiento de alquiler completo y con capacidad para 10 personas, dispone de un salón con chimenea, una sala de TV con Vía Digital, una cocina equipada con vitrocerámica, microondas, lavadora, frigorífico combi, etc… dos baños completos, calefacción en todas las habitaciones, terraza con 500 m2 de superficie privada, barbacoa y luz eléctrica.

Su localización en el centro geográfico de Andalucía lo convierte en un lugar ideal para el descanso y la tranquilidad, para sustituir el mundanal ruido por el canto de las aves y el sonido de las aguas del cercano río. Para los menos sosegados existe una amplia variedad de actividades al aire libre: senderismo, zona de caza, rutas 4×4, piragüismo y rafting, bicicleta de montaña, etc…

Las Tarifas varían según el número de personas que la ocupen y la temporada a elegir.

Datos

  • Finca la Barca, s/n – 14914 PALENCIANA (Córdoba).
  • Subbética Cordobesa – Córdoba – Andalucía – España
  • Email
  • Tfnos. 665632496 – 957.535025

Inscrita en la Delegación Prov. Turismo nº CR-CO-0089

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